top of page
  • TikTok
  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • White Instagram Icon
  • White YouTube Icon

Corrige mientras aún hay esperanza

  • Foto del escritor: IB La Molina
    IB La Molina
  • hace 20 horas
  • 4 Min. de lectura

“Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte.” Proverbios 19:18


Hoy en día, hablar de corrección se ha vuelto difícil. Los derechos de los hijos se han enfatizado tanto, en parte por los abusos cometidos por algunos padres, que ahora muchos temen disciplinar. Abundan en las madres el miedo a causar traumas, miedo a dañar la relación con los adolescentes, miedo de que, al corregir, los hijos se alejen del hogar.

Los padres cristianos no están exentos de esta presión. Como nuestros hijos también escuchan las corrientes modernas, ellos también cuestionan cualquier límite o corrección. Sus respuestas populares ante una corrección suelen ser: “Todo el mundo lo hace”, “No hay nada malo”, “No seas religiosa mamá”. Entonces surge una pregunta importante: ¿Podemos, como madres cristianas, encontrar un equilibrio verdadero sin caer en extremos? ¿Cómo puedo corregir a los hijos que son mayores?

La Palabra de Dios es clara: “Él morirá por falta de disciplina, y a causa de su gran insensatez se echará a perder.” Proverbios 5:23. Formar a nuestros hijos no es opcional, es una responsabilidad urgente. No se trata solo de prepararlos para la vida, sino de guiarlos ayudándolos con la Palabra de Verdad hacia una vida que honre a Dios.

Como madres, una de las cosas más dolorosas es ver a nuestros hijos sufrir o equivocarse. Nuestro corazón se quiebra, y muchas veces nos preguntamos qué hicimos mal para llegar a esa situación. Sin embargo, la Biblia nos advierte que evitar la corrección por miedo, inseguridad o una compasión mal entendida puede convertirse en crueldad a largo plazo: “El castigo es molesto al que deja el camino; mas el que aborreciere la corrección, morirá.” Proverbios 15:10.

Disciplinar no es desahogar enojo ni imponer autoridad. Es formar el carácter. Es amar con visión de futuro. La Escritura dice: “mientras hay esperanza”. Esto implica que existe una oportunidad que no debemos desperdiciar. 

Cuando un árbol es pequeño, puede enderezarse con facilidad. Pero cuando crece torcido, corregirlo se vuelve mucho más difícil. Así también el corazón del hijo: es moldeable al inicio, pero se endurece si no es guiado. Postergar la disciplina no es neutral; es permitir que el mal hábito crezca. Y esto aplica en todas las etapas: infancia, adolescencia e incluso en la juventud. Siempre hay una forma de guiar mientras haya apertura en el corazón. 

Pero ojo, disciplina no es solo castigo. Cometemos un error cuando solo disciplinamos ante una falta. La disciplina bíblica es más completa: Enseña lo correcto, corrige lo incorrecto, modela con el ejemplo, forma el corazón, no solo la conducta. 

No basta decir “no hagas eso”. Es necesario enseñar el porqué, mostrando el temor de Dios como fundamento. Debemos evitar los extremos porque la Palabra nos llama al equilibrio:

No negligencia, que es lo mismo a no corregir, ni dureza descontrolada que es igual a corregir con ira. La disciplina debe ser firme, pero guiada por amor y dominio propio. No se trata de herir, sino de formar. ¿Cuál es el verdadero objetivo? El objetivo de la disciplina no es solo tener hijos obedientes, sino formar corazones que teman a Dios.

Podemos enseñar valores, moral y buenas conductas, pero eso no es suficiente. Como madres cristianas, nuestro llamado es más profundo: formar hijos que reconozcan a Dios y le den el primer lugar en sus vidas. Es, en cierto sentido, “vacunar” su mente y corazón para que, cuando enfrenten el mundo, tengan bases firmes en la verdad. 

Preguntas para reflexionar como madre:  Tómate un momento y examina tu corazón:

  • ¿Estoy formando el carácter de mi hijo o solo reaccionando a su comportamiento?

  • ¿Evito corregir por no verlo llorar?

  • ¿Evito corregir para evitar que se enoje?

  • ¿Soy constante en la disciplina o solo corrijo cuando la falta es grave?

  • ¿Disciplino con amor o con enojo?

  • ¿Le estoy enseñando a mi hijo a temer a Dios o solo a obedecerme a mí?

  • ¿Estoy invirtiendo tiempo en su formación espiritual?

  • ¿Estoy modelando con mi vida lo que quiero ver en él?

Dios te confió la vida de tu hijo, no para criarlo al azar, sino para formarlo con propósito.

Hoy hay esperanza. Hoy puedes corregir. Hoy puedes guiar. Mañana puede ser más difícil.

No permitas que el llanto momentáneo o el miedo a una reacción, te robe el gozo futuro de ver a tu hijo caminar en la verdad.

Oración

Señor, gracias por el regalo de mis hijos y por confiarme una tarea tan importante.Dame sabiduría para disciplinar con amor, firmeza para corregir sin temor, y un corazón humilde para reconocer mis errores como madre. Ayúdame a no actuar por enojo ni por miedo, sino guiada por Tu verdad y Tu propósito. Enséñame a formar el corazón de mis hijos, para que te conozcan, te amen y te honren con sus vidas. Guárdame de los extremos, y dame discernimiento para actuar en cada etapa de su crecimiento. Que un día pueda verlos caminar en Tu verdad, y que todo lo que siembre hoy dé fruto para Tu gloria.  Amén.

Con amor

Martha Vílchez de Bardales


 
 
 

Comentarios


IB La Molina

Av. 7, 580 La Molina

Av. La Molina 2810 CC. Rinconada

Email: secretariaiblamolina@gmail.com

Celular: +51 998 392 869

Otros servicios

Ponemos a su disposición nuestra moderna infraestructura para las siguientes actividades:

  1. Alquiler de oficinas temporales y permanentes.

  2. Sala de directorio para reuniones y juntas.

  3. Salones multiusos.

  4. Ambientes para eventos corporativos.

Póngase en contacto con nosotros a fin de proveer más información.

Recibir información mensual

¡Gracias por suscribirte!

bottom of page