"Más que servir aprende a estar con Jesús"
- IB La Molina

- hace 3 días
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"Pero una sola cosa es necesaria, porque María ha escogido la mejor parte, la cual no le será quitada." Lucas 10:42

Mi esposo y yo nos conocimos muy jóvenes, cuando ambos ingresamos al seminario para estudiar la Biblia con el deseo de servir a Dios en el pastorado, el evangelismo y en las misiones. A medida que aprendíamos a enseñar la Palabra, nos dedicamos a hacerlo con mucha responsabilidad. Sin embargo, en un momento de nuestra vida nos dimos cuenta de que abrir la Biblia con afán, como si fuera solo un trabajo, no estaba nutriendo nuestra vida personal. Como bien reflexionó Miguel:
“Convertí a la Biblia en mi material de trabajo, pero no en mi alimento espiritual.”
Creo que algo parecido debió haber ocurrido con Marta. Ella estaba al lado de Jesús, pero demasiado ocupada atendiendo el servicio a sus invitados, olvidando que estar cerca del Señor es, ante todo, alimentarse de vida. Es como si Jesús le dijera: “Marta, estás tan ocupada sirviéndome que no tienes tiempo para que yo te sirva. Aprecio tu amor y reconozco tus buenas intenciones, pero tu corazón está dividido y distraído. Tu afán por servirme me ha relegado a un segundo plano. Yo quiero ser el centro de todo para ti, y eso es mucho más importante que preparar una gran comida en mi honor.”
Entonces surge una pregunta clave: ¿cómo llegó María de Betania a estar en el lugar “mejor”? La respuesta es sencilla pero profunda: ella lo eligió. Teniendo la misma oportunidad que Marta, decidió ir a la sala y sentarse a los pies de Jesús. No fue algo casual, porque nunca terminamos a los pies de Jesús por accidente. Es una decisión intencional.
María no sabía cuándo, ni si Jesús volvería a su casa. Por eso quiso aprovechar ese momento al máximo. Entendía que siempre habría más tareas que hacer, más comidas que preparar, pero tal vez no tendría otra oportunidad igual para estar con Él. Por eso estuvo dispuesta a dejar algunas cosas sin hacer si era necesario.
Ella eligió lo importante sobre lo urgente, lo mejor sobre lo bueno. Y por esa decisión, el Señor la elogió.
A lo largo del ministerio pastoral, es común encontrar personas atravesando problemas profundos, pero al preguntarles por su vida devocional, la respuesta suele ser una confesión silenciosa: han dejado de orar y de alimentarse de la Palabra. Entonces se hace evidente una verdad: no podemos esperar estabilidad espiritual si estamos desconectados de la fuente. La Biblia no es opcional en la vida cristiana; no existe una vida sana sin una constante alimentación espiritual. En ella Dios se revela, conocemos a Jesucristo, entendemos nuestra condición, aprendemos el camino de salvación y descubrimos cómo vivir de manera que agrade a Dios. Nada puede sustituir la Palabra de Dios. Absolutamente nada.
La historia de María y Marta no trata simplemente de servir versus orar, sino de prioridades. Marta estaba ocupada haciendo algo bueno: servir; pero María eligió algo mejor: sentarse a los pies de Jesús. En esencia, Jesús le hizo ver a Marta que estaba tan ocupada sirviéndole que no tenía tiempo para que Él ministrara a su corazón. Aquí está el peligro: podemos hacer cosas para Dios y aun así descuidar a Dios. Por eso, debemos recordar que nunca terminaremos a los pies de Jesús por accidente; debemos elegirlo. Lo urgente compite constantemente con lo eterno, y una vida distraída nos aleja de lo verdaderamente importante. Sin embargo, el tiempo con Jesús produce paz, enfoque y plenitud.
María entendió algo poderoso: las oportunidades de estar con Jesús no se deben desperdiciar. Siempre habrá tareas, responsabilidades y cosas por hacer, pero el tiempo con Jesús tiene valor eterno. Como bien se ha dicho, algo eterno se estaba “cocinando” en esa casa, pero no en la cocina. Las cosas materiales pasan, las actividades terminan, pero lo que recibimos en la presencia de Dios permanece para siempre. Por eso Jesús afirmó que lo que María escogió no le sería quitado. Esta historia no trata de actividad contra contemplación, sino de una vida dividida frente a una vida enfocada, de hacer mucho frente a estar con Aquel que lo es todo.
Aprender de Jesús y vivir en comunión con Él es, sin duda, el mayor privilegio del creyente.
Con amor
Martha Vílchez de Bardales




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