Misión posible para el 2026
- IB La Molina

- 2 ene
- 4 Min. de lectura
“Te mando a ellos para que les abras los ojos y no caminen más en la oscuridad, sino en la luz; para que no sigan bajo el poder de Satanás, sino que sigan a Dios; y para que crean en mí y reciban así el perdón de los pecados y una herencia en el pueblo santo de Dios. Hechos 26:18

Me gustan las películas de Misión Imposible porque muestran que, con perseverancia, enfoque y determinación, se pueden lograr cosas que para otros parecen inalcanzables. Cada misión parece humanamente imposible, pero se cumple cuando alguien está dispuesto a entregarse por completo al objetivo. Este año quiero comenzar con una misión imposible para el ser humano, pero totalmente posible para Dios:: “Abrirles los ojos para que se conviertan de las tinieblas a la luz” esta no es solo una frase poderosa: es el corazón del llamado de Dios y el eje del evangelio. En el relato más completo que Lucas nos ofrece sobre el llamado divino de Pablo, descubrimos que la misión encomendada no era simplemente informar, sino transformar: invitar a la humanidad a cambiar su posición delante de Dios, a arrepentirse y a experimentar Su perdón como parte viva de la familia de Dios.
Quizá comienzas un nuevo año con planes que quedaron inconclusos, sueños que no lograste concretar y muchas metas nuevas que, con sinceridad, deseaste alcanzar. Sin embargo, antes de trazar cualquier objetivo, necesitas pedirle al Señor que te ayude a establecer los correctos, porque en Su Palabra encontramos todo lo que necesitamos para vivir conforme a Su voluntad.
Hoy le pedí esa dirección al Señor y, al leer el libro de los Hechos, me encontré con este poderoso pasaje donde el apóstol Pablo presenta su defensa ante el gobernador Félix, el rey Agripa, Berenice y toda una corte que no le era favorable. En ese momento, Pablo relata quién era antes de conocer a Cristo: un fariseo celoso de la ley, educado a los pies de Gamaliel (Hechos 22:3), perseguidor de la iglesia y responsable del encarcelamiento y muerte de muchos cristianos (Hechos 8:1–3).
Pero todo cambió cuando, camino a Damasco, tuvo un encuentro personal con Jesús. Aquel perseguidor fue confrontado por la Luz verdadera: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4).
Desde ese día, Pablo pasó de ser enemigo del evangelio a uno de sus más fieles siervos, dispuesto a sufrir cárceles, azotes, naufragios y persecución con tal de obedecer el llamado de Cristo. La orden que Jesús le dio a Pablo es clara y contundente: abrir los ojos espirituales, sacar a las personas de la oscuridad, romper el dominio de Satanás y guiarlas hacia Dios para que reciban perdón y herencia eterna.
Esta instrucción no fue solo para Pablo; debe resonar hoy en la vida de cada creyente.
No quiero juzgar a ninguna iglesia ni a ningún creyente, pero debemos reconocer que, en muchos casos, el evangelio que se predica hoy se ha simplificado tanto que ha perdido el llamado a la transformación. Se ha presentado como una oferta de bendiciones y prosperidad, sin enfatizar la responsabilidad de abandonar la vieja manera de vivir. Muchos han creído que “recibir a Cristo” es sólo recibir beneficios, sin asumir el compromiso de morir al pecado y vivir en obediencia.
La Escritura nos recuerda una y otra vez que el cambio espiritual se describe como un paso decisivo de la oscuridad a la luz (Lucas 1:79; Efesios 5:8; Colosenses 1:12). El Nuevo Testamento es claro: los incrédulos están cegados a la verdad espiritual. Pablo afirma que “el dios de este mundo ha cegado las mentes de los incrédulos para que no vean la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cointios 4:4). Esta ceguera produce un entendimiento entenebrecido, una vida alejada de Dios y un corazón endurecido (Efesios 4:18–19).
La Escritura nos recuerda: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron” (2 Corintios 5:17), y también: “Porque Dios nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado” (Colosenses 1:13). Por eso creo que el Señor nos habla con claridad al comenzar este año: abre tus ojos espirituales y camina en el camino de Cristo. Sé la luz que tu familia necesita ver, para que también conozcan la verdad. No vivas dominado por los deseos de este mundo, que solo busca satisfacer placeres pasajeros, sino vive con humildad, dependiendo del Señor y obedeciendo Sus mandamientos. Entonces nuestro testimonio hablará con poder, nuestras palabras tendrán autoridad, y quienes escuchen este mensaje podrán ser parte del santo pueblo de Dios.
Hoy te invito a comenzar este año de una manera diferente: obedeciendo a Cristo. No solo creyendo en Él, sino rindiéndole tu vida por completo. Permite que Él abra tus ojos, te saque de toda oscuridad y te guíe en Su luz. Decide caminar bajo Su señorío y vivir conforme a Su voluntad.
Oración: Señor Jesús, hoy me presento delante de Ti reconociendo que te necesito. Abre mis ojos espirituales para ver la verdad, límpiame de todo pecado y libérame de todo aquello que no te agrada. Renuncio a la vieja manera de vivir y decido seguirte con un corazón obediente. Guíame en este nuevo año, ayúdame a caminar en Tu luz y a ser un testimonio vivo para mi familia y para todos los que me rodean. Que mi vida glorifique Tu nombre y sea parte de Tu pueblo santo. Amén.
Con amor
Martha Vílchez de Bardales
Si los devocionales han bendecido tu vida y deseas apoyar la obra que el Señor nos ha confiado, puedes hacerlo con una ofrenda de amor a las siguientes cuentas de ahorros:
Banco BBVA Cuenta en soles: 0011-0145-0200449680
Banco BBVA CCI: 01114500020044968004
Banco BBVA Cuenta en dólares: 0011-0145-0200449699
Banco BBVA CCI: 01114500020044969904
Banco BCP Yape: 998392845
Gracias por sembrar en este ministerio. Tu generosidad nos permite seguir compartiendo la Palabra de Dios y alentando a muchas mujeres y familias.




Adelante guerrer@s tenemos la misión de ensanchar el reino de Dios