top of page
  • TikTok
  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • White Instagram Icon
  • White YouTube Icon

Recuerda, guarda, enseña todo el 2026

  • Foto del escritor: IB La Molina
    IB La Molina
  • 5 ene
  • 3 Min. de lectura

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” Deuteronomio 4:9

Alguien me preguntó si el año que pasó recibí alguna enseñanza que me acompañará toda la vida, una lección divina que sobresalga por encima de todo lo vivido, y no dudé en responder que este pasaje es una verdad que procuraré memorizar hasta que quede grabada en mi corazón y, sobre todo, poner en práctica con pasión.

El año que terminó mi madre partió a la presencia de Dios; tuve la bendición de estar en su dormitorio mientras ella nos escuchaba orar y cantar aquellos viejos himnos que tantas veces nos enseñó. Cuando llegó el día del velorio y la despedida, allí estuvimos cuatro generaciones reunidas, dando testimonio no solo de la mujer generosa que fue, siempre dispuesta a compartir todo lo que tenía, sino, sobre todo, de la mujer que nos enseñó con su vida lo que significa amar a Dios. 

Por eso este verso es tan valioso para mí, porque las palabras de despedida de Moisés resumen de manera admirable la vida de mi madre y su deseo más ferviente como cristiana: que nunca olvidemos las maravillas que nuestros ojos han visto, que no nos apartemos de las enseñanzas divinas y que, antes bien, las repitamos fielmente a nuestras generaciones:

“Solo presten atención y vigílense con cuidado para que no olviden las cosas que sus ojos han visto y no se aparten de su corazón todos los días de su vida; compártalas con sus hijos y nietos, grabando estas verdades en su mente y permitiendo que penetren en su corazón”. 

Les explico con mucho respeto lo que significan estos versos: La exhortación a cuidarse a uno mismo y a guardar el alma diligentemente implica un llamado urgente a vivir en guardia, a vigilar cada paso. El mismo verbo hebreo shamar se utiliza para ambos mandamientos y la palabra traducida como diligentemente, meod, connota algo excesivo, intenso, poderoso, como en Deuteronomio 6:5. Moisés hizo un énfasis deliberado en la necesidad de no olvidar lo que se ha visto, de no permitir que la memoria espiritual se disipe. Hay urgencia en estas palabras y es notable que ambas se centren en la responsabilidad personal: uno mismo y el alma. 

No podemos cuidar el corazón de otros si antes no vigilamos el nuestro. 

La exhortación es clara: no olvidar las obras de Dios. Es decir mantener la mente atenta y concentrada, guardar sus bendiciones como un centinela que no duerme. 

¿Por qué Israel, y con él todos los creyentes, necesitan esta vigilancia constante? 

  1. Primero, porque el peligro de desviarse siempre está presente. 

  2. Segundo, porque cuando nos desviamos olvidamos lo que el Señor ha hecho en nuestro pasado, no por falta de capacidad mental, sino por descuido espiritual. Nuestra tendencia carnal nos lleva a olvidar y a alejarnos de Dios. Hemos sido bendecidos, pero debemos tener cuidado, porque podemos familiarizarnos tanto con la Palabra que dejemos de prestarle atención. 

Queridos hermanos hemos recibido un tesoro incomparable en las Escrituras, pero existe el riesgo de que deje de ser una prioridad, una pasión viva, el anhelo profundo de conocer el corazón de Dios. La enseñanza, por tanto, no es opcional sino imperativa para el pueblo de Dios. Recordar lo que Él ha hecho es esencial para tener siempre una fe viva; donde se descuida la enseñanza se instala la amnesia espiritual, y esta conduce inevitablemente a la apatía. Cuando los creyentes no enseñan a sus hijos acerca de Dios, fracasan en su responsabilidad bíblica, porque la fe está diseñada para transmitirse en el seno de la familia, de generación en generación. Así, este llamado no termina en la memoria ni en la emoción, sino en la acción diaria de vivir atentos, guardar el alma y enseñar fielmente, para que lo que Dios ha hecho no se pierda con el paso del tiempo, sino que permanezca vivo en el corazón de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos, como un legado santo que glorifica a Dios y afirma nuestra esperanza en Él.

Con amor

Martha Vílchez de Bardales



 
 
 

Comentarios


IB La Molina

Av. 7, 580 La Molina

Av. La Molina 2810 CC. Rinconada

Email: secretariaiblamolina@gmail.com

Celular: +51 998 392 869

Otros servicios

Ponemos a su disposición nuestra moderna infraestructura para las siguientes actividades:

  1. Alquiler de oficinas temporales y permanentes.

  2. Sala de directorio para reuniones y juntas.

  3. Salones multiusos.

  4. Ambientes para eventos corporativos.

Póngase en contacto con nosotros a fin de proveer más información.

Recibir información mensual

¡Gracias por suscribirte!

bottom of page